Una VW T4 única para soñar y camperizar

Desde el verde agua de la chapa, que simboliza el pantano de Zahara, lugar en el mundo de su propietaria; hasta las pizarras que cubren las puertas para dar rienda suelta a la creatividad en cualquier momento. Todo en esta T4 es Ágata, una parte de Ágata, aunque Soñadora tiene personalidad propia. Nos lo cuenta mejor la autora de @backpackdreamers.

“Soy Ágata, tengo 24 años y soy ubriqueña aunque vivo en Suiza. Viajo sola. Desde hace un año y medio estoy persiguiendo mis sueños: hablar francés, estar en la montaña, viajar y conocer otras culturas. Para mi, la mayor prueba de que los objetivos se consiguen es mi Transporter T4. La compré con todos los ahorros que tenía de mis trabajos en Francia. Un conocido me la ofreció y el precio era justo lo que tenía en la cuenta del banco. No lo dudé un momento. Dos meses después, subí la furgo a Suiza con mi madre y mi hermana gemela. Les regalé el billete de vuelta y subimos en 5 días, parando y durmiendo donde queríamos”.

“Mi furgo se llama Soñadora y tiene personalidad propia. Estoy orgullosa de ella y cada vez que estoy dentro la sensación es única, me siento como en casa. Con mis ahorros estoy consiguiendo convertirla en mi casa. Mi madre es una artista con las telas y mi padre con los coches. Así que me ayudaron a pintarla y también con el tema del aislante y las paredes. Siempre saco tiempo entre mis dos trabajos para hacerle más cosas a mi casa nómada. Me estoy convirtiendo en una bricomaníaca. No hay nada como haber construído algo tan propio y saber que los kilómetros que hemos hecho no son nada comparado con los que nos quedan”.

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“Me gusta hacer de una furgo algo más que un vehículo. Darle una esencia que la haga única. Las paredes de contrachapado junto al aislante los puse junto a mi familia. Elegí poner un papel pintado para decorar la pared porque era más económico que el vinilo y la textura es bastante agradable, muy semejante a la tela”.

“Siempre hay tiempo para hacer una pausa en el camino y tomar un buen café. Estoy aprendiendo nociones de barista y he podido dedicar un espacio de la furgo solo para el material para hacer café 100% propio. Elaboro desde el grano hasta la decoración con latte art. ¡Aquí llevo de todo! Y se me escapa una sonrisa”.

“En un espacio tan pequeño toca pensar en cómo organizar hasta el último centímetro. Intento aprovechar cada pequeño hueco para sacar partido al espacio, así que hice dos mesas plegables para poder cocinar fuera”.

“La furgo es casi 100% hecha a mano, excepto la estructura de este mueble que lo compré de segunda mano. Le adapté el interior para hacerlo más útil a mis necesidades”.