El Magic Bus de Into the wild, retirado de su mítica ubicación

El mítico Magic Bus 142 (de la película Into the Wild) ha sido retirado de su ubicación por el Estado de Alaska.

El autobús donde Cristopher McCandless pasó los últimos días de su vida se había convertido en una atracción turística peligrosa y, en algunos casos, mortal. Entre 2009 y 2017, la policía alasqueña llevó a cabo más de 15 rescates relacionados con el autobús. Y eso no incluye los cientos de excursionistas perdidos o heridos encontrados por lugareños o por otros cuerpos de seguridad, como la docena de personas rescatadas por los bomberos en el verano de 2013.

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Mantener el Magic Bus en su ubicación original estaba suponiendo un enorme gasto en rescates peligrosos y costosos, además de costar varias vidas humanas, como las dos mujeres que murieron el verano pasado tratando de atravesar el río para llegar hasta él. Es por eso que las autoridades de Alaska decidieron trasladarlo el pasado 18 de junio.

Colgado de un helicóptero se han llevado al Magic Bus 142 del Parque Nacional Denali. Su nueva ubicación no ha sido desvelada todavía.

Hacia rutas salvajes

El libro y posterior película «Hacia Rutas Salvajes» (Into the wild), escrito por Jon Krakauer, fue el que convirtió este mítico autobús en lugar de peregrinación para jóvenes de todo el mundo. En «Hacia rutas salvajes», Krakauer narra la historia de Chris McCandless, joven de clase acomodada que tras graduarse decide cortar por lo sano con la civilización y las comodidades materiales. Para ello, dona sus ahorros, vende todas sus posesiones y, tras varios viajes por EEUU, se aventura en el Parque Nacional Denali para tratar de sobrevivir en la naturaleza. Pero su escasa preparación y su rechazo a toda clase de ayuda, incluidos los mapas, termina costándole la vida. Fallece de inanición tras más de 114 días en el Magic Bus 142.

Considerado por algunos un héroe y por otros un inconsciente, McCandless se convirtió en un icono neohippie y un ejemplo a seguir para miles de jóvenes insatisfechos con la sociedad. Pero, al igual que él, muchos subestiman los peligros de caminar hacia rutas salvajes.

Cuando nació empezó a tirar del hilo, no sabe a dónde lleva, pero es rojo y eso le gusta, así que sigue tirando y tirando, disfrutando del camino sin preocuparse del destino. No sabe a dónde va, pero por ahora no puede ser más feliz de por dónde la ha llevado. Barcelona es uno de los amores de su vida. Le deprime la rutina. Y a veces se cree un búho, pero es más una pingüina.