Mujeres mecánicas: ellas toman el taller

Estas son historias de mujeres que no dejaron que las barreras de género disuadieran su poder de voluntad para reclamar su sitio en una profesión tradicionalmente de hombres.

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Tras sus pasos y con el puño en alto, hoy día otras mujeres siguen luchando por hacerse un hueco en el sector del automóvil como mujeres mecánicas. Rodeadas de martillos, llaves inglesas y motores oxidados eligen cómo vivir entre talleres y espontáneos viajes. Ellas nos recuerdan que no hay nada imposible, tampoco si amas los coches.

Las ‘Ouaga Girls’ de Burkina Faso

En otra parte del mundo, en la capital de Burkina Faso, en Uagadugú, un grupo de jóvenes sudafricanas esperan salir al mercado laboral como mujeres mecánicas profesionales en un sector ampliamente reservado a los hombres.

Apodadas como las ‘Ouaga Girls’, reflejan la difícil transición de las mujeres adultas africanas en un contexto social y político distinto tras la caída de los 27 años del régimen de Blasie Compaoré al poder. Aún con cierto aire de renovación, las mujeres viven con la misma resignación de luchar contra quienes siguen dictando cómo supuestamente deben ser las mujeres de esta sociedad.

Dirigido por Theresa Traore Dahlberg, este documental no es más que la narración poética de lo que supone ser una mujer joven poco convencional en Burkina Faso. Mientras, estas aspirantes a mujeres mecánicas, entre sudor, risas, hermandad y manos manchadas, se esfuerzan en buscar su propia formación aún con la incertidumbre de los arraigados prejuicios de género, miedos y expectativas sociales del resto de sus paisanos.

‘Fuel Addicted Girls’: Adictas a la gasolina

A estas ‘driver girls‘ les une la auténtica pasión por el motor, y así lo reflejan en su comunidad virtual, creada para permanecer unidas en el mundo del automovilismo y la mecánica. Con el objetivo de buscar la igualdad de oportunidades en este “mundillo”, ‘Fuel Addicted Girls’ destaca a las mujeres luchadoras que suman reputación día a día, más allá de su género y se posicionan al mismo nivel que los hombres que compiten en su ámbito.

Entusiastas, sin complejos y con sueños por cumplir, la comunidad de ‘Fuel Addicted Girls’ no para de sumar mujeres adictas al motor en un mundo que, por fin, ya no solo pertenece al género masculino.

Roadtrip a lo ‘Thelma y Louise’ y un 2CV

2 Femmes en 2CV son Eva Sierra, Ana Vega y Thunder, su Citroën 2CV6 Special de 1983. Tras conocerse en la Universidad, en Barcelona, recuerdan aquella época como un periodo de aprendizaje y, sobre todo, un reto ante los “tengo que”. Sin embargo, sus sueños ya se hacinaban en sus inquietas consciencias.

En 2015, dejaron sus trabajos estables, renunciaron a todo lo material e iniciaron un viaje hacia lo desconocido desde Mallorca y a bordo de su 2CV Thunder, que cambió por completo sus vidas y su destino. Sin ahorros y sin planear ninguna ruta, su road trip empezó por recorrer la costa mediterránea hasta llegar a Estambul.

Cuatro meses después ya habían recorrido la mitad de Europa subsistiendo de economía colaborativa, durmiendo en su tienda de campaña y aprendiendo de todo lo que es la naturaleza, las relaciones humanas y el amor por la vida, sobre todo por ellas mismas. Y en ello siguen. 

Dos años después, tras recorrer Europa por el Mar Mediterráneo, Oriente Medio, los países caucásicos y el este y centro del viejo continente, estas dos mujeres al volante de un 2CV siguen viajando por el mundo y forjando su destino en una historia sobre soltar amarras y huir del consumo obediente del capitalismo.

A lo ‘Thelma y Louise’, Eva y Ana también decidieron un día tomar las riendas de sus vidas viajando sin prisa y sin dar demasiadas vueltas a las cosas. Lo dejaron todo atrás con un compañero sobre ruedas de ensueño y fueron a buscar su propia libertad. Así lograrían saber quienes son y qué quieren en sus vidas. Una decisión que, ante todo, solo les pertenecía a ellas mismas. 

En definitiva, todas estas mujeres tienen en común haber escrito por méritos propios su pequeña gran historia, de esas que hacen huir de los miedos y permiten comprobar qué ocurre cuando la respuesta a las frustraciones vitales se responde con la liberación de cumplir los sueños y la valentía suficiente para revolucionar la vida. Orgullosas, con ojos bien abiertos y, cómo no, sobre ruedas.

Cuando Bertha Benz tomó la carretera

En 1888, en Alemania, Bertha Benz pasó a la historia tras convertirse en la primera mujer mecánica del mundo tras años de duro trabajo y contratiempos. Dos años antes, su marido Karl Benz -considerado el padre del motor-, inventó la “Benz Patent Motor Car”, la patente de un artefacto de tres ruedas como el primer automóvil motorizado. Tras no vender ni un solo ejemplar, Karl se deprimió profundamente e incluso se planteó abandonar el proyecto.

Fue entonces cuando Bertha, en una mañana de agosto de 1888, tomó las riendas de su propio futuro y salió de casa sin consultar a su marido -un auténtico pecado en aquella época- para retirar en silencio el primitivo coche del garaje. Acompañada de sus dos hijos adolescentes, recorrió 200 km desde Mannheim hasta Pforzheim, su ciudad natal.

Tras doce horas de trayecto, sin mapas ni gasolineras, Bertha llegó a su destino superando las averías que iban surgiendo y solucionó la falta de combustible acudiendo a una farmacia para comprar benzina, un destilado de petróleo. Sin saberlo, se había convertido en la protagonista del primer road trip motorizado de la historia.

Tras la hazaña, el viaje de Bertha tuvo gran repercusión y el pueblo alemán empezó a interesarse por el precio y utilidad del vehículo. De paso, también permitió a su marido hacerle algunas mejoras tras la experiencia del trayecto. Ese fue el comienzo de un éxito que aún perdura.