El nómada digital tiende a crearse un trabajo a medida

nómada digital en el paraíso
Foto: Peggy Anke on Unsplash

Cada vez hay más nómadas digitales. Las búsquedas en Google de las palabras «nómada digital» y «digital nomad» se han triplicado en los últimos cinco años. Y las redes sociales se han llenado de postales paradisíacas en las que se cuela un Macbook.

Estas dos palabras parecen ser el billete sin fecha de vuelta a la felicidad, a la libertad, al estilo de vida que siempre has soñado. Ya existen escuelas para nómadas digitales y estimaciones que dicen que serán legión de aquí en 15 años (una legión de mil millones, dicen).

Algunos artículos hablan de ser nómada digital como «la profesión del futuro» y jóvenes de todo el mundo se convierten en wannabes. Pero ¿wannabe what? ¿Qué quieres ser? Porque un nómada digital puede ser diseñador, escritor, fotógrafo o hasta cocinero. No se trata de abrir tu portátil bajo un cocotero y subir una foto a Instagram. Entonces, ¿de qué va esto?

¿Qué es un nómada digital?

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«Un nómada digital es una persona que tiene su propio emprendimiento o un autónomo o freelance de toda la vida pero cuyo negocio es digital y le permite moverse cuando quiera. Es posible que durante algunas temporadas esté en otros países y durante otras, no», explica Pepa Sánchez.

Esta psicóloga terapeuta especializada en trabajar con nómadas digitales y expats («el nombre cool del inmigrante moderno») dice que «cada vez hay menos un perfil concreto de nómada digital y más personas se están sumando a esta forma de vida. Si generalizamos diríamos que son personas aventureras, abiertas a la experiencia, flexibles. Al contrario de lo que se piensa, pueden ser tanto introvertidas como extrovertidas. Lo que tienen en común son las ganas de poder tener más control sobre su tiempo. A diferencia del expat y como cualquier freelance, son personas que necesitan menos seguridad y toleran mejor la incertidumbre«.

El viaje es una herramienta de crecimiento personal…

Desde su web Viajes Terapéuticos, Pepa aboga por el viaje como herramienta de crecimiento personal, así que le pregunto cuáles son los beneficios psicológicos que te puede aportar.

«Todavía no hay muchas investigaciones, pero algunos estudios apuntan que el viajar estimula el cerebro al enfrentarnos constantemente a la novedad y tener que adaptarnos a nuevas experiencias, disminuye el estrés, mejora el número de horas de sueño y su calidad, reduce el riesgo de infarto y aumenta la felicidadAparte, por mi experiencia puedo decir que mejora funciones ejecutivas como la planificación, la flexibilidad y la toma de decisiones. También fomenta la orientación y las habilidades sociales. Todas estas habilidades cognitivas son imprescindibles a la hora de viajar», explica.

  … y también profesional

No hace falta que nos lo cuenten. La mayoría hemos experimentado en carne propia lo que unas vacaciones pueden hacer por nuestra salud mental. O lo mucho que una breve escapada puede aportarnos en crecimiento personal. Pero no vemos tan claro los beneficios que también puede tener en nuestra carrera profesional.

«Una persona que viaja necesita tomar decisiones rápido, tener capacidad de resolver problemas, flexibilidad y adaptación al entorno, habilidades de comunicación… En prácticamente cualquier empleo esto te permitirá mejorar tu trabajo en equipo. También da herramientas para trabajar en entornos internacionales y multiculturales puesto que ya los has vivido», dice Pepa.

Ella misma tuve que atravesar sus miedos para decidirse a viajar nueve meses por Sudamérica. Con una carrera, un máster y una buena posición trabajando de lo suyo, ¿cómo iba a dejarlo todo para viajar? ¡Con lo difícil que es entrar en el mercado laboral!

Pero lo hizo. Y este viaje, además de enriquecerla muchísimo de manera personal, terminó siendo el germen de su actual proyecto profesional. Porque viajar abre tus miras y a veces descubres que hay muchas posibles bifurcaciones en ese itinerario que otros te habían marcado. Esto puede llevarte a explorar una salida laboral que no te habías planteado o a crearte una profesión 100% personalizada, a tu medida y la de tus intereses, ambiciones y necesidades. De hecho, aunque faltan estudios fiables al respecto, es común que el gen viajero vaya acompañado del emprendedor. «Determinados tipos de viaje sin planificar, te enfrentan a gestionar la incertidumbre, cosa que es imprescindible en un emprendimiento«, explica la psicóloga y viajera.

«Viajar te obliga a gestionar la incertidumbre, cosa imprescindible para emprender» - piopialo

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Pero ni viajar es la panacea…

Pero viajar ni te hace crecer per se, ni te convierte en mejor persona o profesional. Un estilo de vida nómada puede tener consecuencias psicológicas negativas «como el desapego máximo, el individualismo o convertir el movimiento en una evitación de lo desagradable. Puede haber personas que al estar cambiando constantemente de lugar y de entorno, haciendo siempre «lo que quieren cuando quieren», por así decirlo, puedan tener dificultades para aceptar incomodidades o experiencias más desagradables. Para mantener relaciones y vínculos sociales (no solo de pareja, también amistad) tiene que haber una reciprocidad, saber ceder y puede haber personas que desarrollen una dificultad para socializar en profundidad pudiendo mantenerlo en el tiempo. Otra cosa que puede suceder es que llegue un momento en que no te sientas bien en ninguna parte. El shock cultural inverso es importante al volver al  lugar de origen después de mucho tiempo fuera y puede llegar a aparecer la necesidad de irse constantemente como intento de gestionar las emociones que conlleva».

«Dependerá de las personas. No hay que generalizar que viajar es igual a huir de algo», aclara. «Es posible que para algunas sí que sea consecuencia de eso y busquen alejarse de alguna situación, pero para otras es simplemente otro camino de vida. Lo que está claro es que aunque viajar aporta muchas cosas no resuelve todos los problemas, así que, quien lo utilice para intentar resolverlos, se encontrará con que muchos seguirán estando».

«Lo que convierte un viaje en terapéutico es la actitud con la que salimos a viajar» - piopialo

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«Lo que convierte un viaje en terapéutico es la actitud con la que salimos a viajar. Es la voluntad de preguntarse cosas, de conectar con las emociones, de estar abierto a nuevas experiencias y aprender de ellas», relata Pepa. «Es independiente de la duración. Se puede viajar mucho tiempo con el único objetivo de visitar sitios nuevos, hacer fotos y aprender de otras culturas, pero como mero observador. Eso enseñará cosas pero no modificará nada en la persona. También se puede viajar una semana con la intención de transformar algo en uno. Por ejemplo, puedes decidir que se suprime la queja durante todo el viaje, o que cada noche te vas a preguntar cómo te has sentido y qué te ha cambiado, o que vas a salir de tu zona de comfort en cuanto a comodidades…».

…ni ser nómada digital el santo grial

O sea que no necesitas dejar tu trabajo y convertirte en nómada digital para experimentar el poder transformador del viaje. Pero sigue sonando genial, ¿verdad? Le pregunto a Pepa si es que lo estamos idealizando:

«Sí, creo que actualmente se vende mucho que todo el mundo tiene que irse de viaje largo y ser nómada digital. En las redes sociales se vende la perfección del viaje y el emprendimiento. Esto puede generar mucha frustración puesto que tanto irse de viaje largo como emprender tienen sus puntos negativos. Conllevan esfuerzo. Nada es fácil ni de la noche a la mañana.  Se generan expectativas irreales que pueden provocar decepción», explica. «No creo que ser nómada digital sea para todo el mundo. Es muy positivo que se visibilicen otras formas de vivir y trabajar, pero si empezamos a considerarlas “mejores”, a pensar que “eres tonto si no despides a tu jefe”… el nómada digital que quiere criticar al sistema laboral que solo te propone un camino válido al final estará reproduciendo lo mismo».

Si pensamos que ser nómada digital es mejor estamos reproduciendo el sistema al que criticamos que solo ofrece un camino valido - piopialo

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Cuando nació empezó a tirar del hilo, no sabe a dónde lleva, pero es rojo y eso le gusta, así que sigue tirando y tirando, disfrutando del camino sin preocuparse del destino. No sabe a dónde va, pero por ahora no puede ser más feliz de por dónde la ha llevado. Barcelona es uno de los amores de su vida. Le deprime la rutina. Y a veces se cree un búho, pero es más una pingüina.