Slow camper en confinamiento

aplica el slow camper en casa

Vanesa García Merino, de Suave California, se ha pasado por aquí a contarnos como podemos aplicar la filosofía Slow life y Slow travel a estos días de confinamiento.

Nos hemos acostumbrado a huir del estrés. De hacer las maletas para desconectar, de pisar el acelerador para bajar las revoluciones de nuestra vida. Y ahora, ¿qué?. Nos vemos obligados a estar recluidos en casa cuando lo que nos pide el cuerpo es irnos lo más lejos posible de la ciudad. Parecería imposible seguir llevando una vida Slow en estas condiciones, pero nada más lejos de la realidad. Si todavía no has puesto en práctica esta filosofía de vida, tienes la oportunidad de empezar ahora. 

¿Qué es el movimiento Slow life?

En 1986, Carlo Petrini, autor de libros gastronómicos, publicó Slow Food, un libro que intentaba transmitir ideas en contra de la incipiente expansión de la “Fast Food” con Mc Donalds a la cabeza en aquella época. Aquello se convirtió en el inicio de un movimiento que promovía el consumo de alimentos de temporada, cultivados de manera sostenible y preparados con las recetas transmitidas de generación en generación. Sentarse a la mesa en familia y comer lento saboreando cada bocado como manifiesto para disfrutar más y mejor del momento.  Esto se transformaría con los años en toda una filosofía de vida, en el arte de vivir más lento, con más calma.

El movimiento Slow no ha dejado de expandirse no solo en términos de territorio. Slow love, Slow education, Slow travel… y, por qué no, Slow camper. Carl Honoré autor de  “Elogio de la lentitud” pone de relieve la importancia de vivir con más calma sin la necesidad de hacer la maleta y volar a una isla desierta. Podemos adoptar ciertos hábitos que nos ayuden a parar, a tomar más consciencia del presente para sentir que la vida se nos escapa demasiado rápido.

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En un artículo anterior te conté que la vida en furgoneta te ayuda a llevar una Slow life en muchos sentidos. Vivir despacio durante este encierro también es posible si prestamos atención a ciertos detalles tan sencillos como los que te muestro a continuación.

Slow camper en confinamiento

  1. EL PODER DE LO SIMPLE.

Ya te habrás dado cuenta. No hacen faltas grandes cosas para estar a gusto en casa. Quizás durante los días estresantes de trabajo no podías experimentar la paz que se siente al mirar la lluvia caer mientras te tomas el café. Puede que el huracán del día a día no te permitiera experimentar la plácida sensación de meterte en la cama con sábanas limpias, o darte una ducha lenta y sin prisas. Siempre con la mente puesta en un viaje, en comprar el último artilugio de último modelo para la furgo, como si en esas cosas estuviera la felicidad. Además tú ya partes con ventaja en esta situación, estás acostumbrado vivir en espacios reducidos gracias a tu furgoneta.

2. AQUÍ Y AHORA.

Aunque no podamos disfrutar en persona de la naturaleza durante un tiempo, sí que nos podemos teletransportar. Es un buen momento para empezar a meditar. Sentarnos, aislarnos de todo y respirar. Meditar nos ayudará a retener la mente en el aquí y ahora. Busca ejercicios de mindfulness y empieza a practicar. Así cuando todo vuelva a la normalidad serás capaz de conectar con el entorno más que nunca y saborear el momento con más consciencia que antes.

3. SLOW FOOD.

Nos vemos obligados a comprar en las tiendas del barrio, alimentos de aquí, de la tierra. Los cocinamos a fuego lento, total, no hay prisa. Es una oportunidad para olvidarnos de la fast food y sacar las recetas de la abuela. Comida de toda la vida, de la que se hace respetando los tiempos necesarios. Tiempo, ahora tienes de eso. Disfruta y cocina un buen plato de tu comida favorita. Prepara la mesa y ponla bien bonita. Y luego come, come lento, come bien y come bonito. Sin mirar al reloj. Disfruta de uno de los mayores placeres de la vida y hazlo con los cinco sentidos. Como Carlo Petrini defendía a capa y espada, usar la gastronomía como herramienta del arte de vivir en calma.

4. BUSCA UN HOBBY LENTO.

Tener un rato al día para dedicarlo a un hobby nos va a oxigenar. Tanto si tienes que teletrabajar como si no, dedicar un tiempo a hacer algo con las manos que no requiera de una carga mental excesiva nos ayuda a conectar con el presente. Te mantiene aquí y ahora y así evitas estar rumiando el pasado o anticipando desgracias futuras que no tienen por qué suceder. 

Es un buen momento para empezar a dar mimos extra a tus plantas y dedicarles tiempo y cuidados, por ejemplo. Creo que una de las cosas más gratificantes que se pueden hacer en casa es hacer pan. Busca tutoriales y ponte a amasar con tu música favorita de fondo.

Y si aún quieres ir más a allá, puedes empezar a devolverle a la naturaleza todo lo que ella te ha hecho disfrutar en todos tus viajes. Puedes empezar a reciclar más y mejor, ser más consciente en tus compras y reducir el consumo de plásticos. Puestos a hacer cosas con las manos, hacer tus propios productos de limpieza con sencillos ingredientes y de manera ecológica. Así ganamos todos.

5. RESERVA RATOS DE “NO HACER NADA”.

Si eres de los que te ves obligado a parar del todo y caes en la trampa de llenarte el día de tareas pendientes para hacer, relájate. Parece que si no estás haciendo algo constantemente no te sientes productivo. Para vivir más lento es necesario un horario, una buena organización que nos permita tener ratos de “No hacer absolutamente Nada”. No redes sociales, no televisión, no tabla de ejercicios como si no hubiera un mañana. Un rato para ti y para escucharte, sin miedo a quedarte a solas contigo mismo.

Puede que si te escuchas descubras lo que realmente quieres hacer.

Esta situación tan negativa para todos puede ser una oportunidad para reinventarte, para aprender, para ver el vaso medio lleno. Un virus nos ha hecho parar, pero parar de verdad. Y parece que después de unas semanas, la tierra respira mejor sin nosotros. No esperes a que vuelva a haber otra pandemia para poder respirar tú. 

Be Slow my Friend.