La vida es una y es ahora

Bernat López

«Acostumbrarse a vivir sin hogar fijo es algo totalmente opuesto a la naturaleza del ‘hombre’ moderno. Estamos hechos de costumbres y comodidades, y la incertidumbre nos asusta demasiado. La lección que saco de los primeros 850 kilómetros de aventura es que no hay que tener miedo a lo desconocido. Que la vida es una y es ahora. Y que hay que exprimir cada oportunidad que ésta nos brinda.

Soy Bernat López y me encuentro realizando un viaje de 5.000 kilómetros en bicicleta para recaudar 5.000 kilos de comida que se están repartiendo entre 21 Bancos de Alimentos de España. Salimos desde Barcelona el pasado 16 de Julio, con las reservas de energía ya algo mermadas por el esfuerzo previo de organización del proyecto, pero con toneladas de ilusión a la espalda.

La etapa uno nos regaló cinco caídas en la grupeta de 5 ciclistas que completamos la ruta desde la capital catalana hasta Vilafranca de Penedès. Por suerte nada grave, sólo buenas tomas de GoPro pasadas por fango y para el recuerdo.

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La pandemia nos forzó a olvidarnos de Lleida e ir directamente dirección Zaragoza. Como he dicho antes, una de los ejes del proyecto ‘Uno más uno’ es aprovechar las oportunidades que se nos presenten. Y ‘gracias’ a la situación de fase 2 vivida en Lleida pudimos conocer el pueblo de Fayón, la frontera entre Cataluña y Aragón. La plaza principal se convirtió en nuestra cocina, con el hornillo funcionando a toda máquina mañana y tarde. Y el embalse cercano a la localidad nos dio la vida en las horas de calor más intenso.

Lo cierto es que Aragón se ha hecho duro. Hemos cruzado todo el GR99 pasando por Zaragoza hasta llegar a Logroño. Y creedme: el clima desértico aragonés nos ha hecho dar el máximo sobre la bici. Suerte de tener el Ebro al lado. Nunca me había bañado en un rio tantas veces vestido de ciclista. 

ser uno más uno

Superado ya Aragón, y después de topar con una serpiente demasiado grande como para ser española, entramos en mi zona de confort: la zona norte. La Rioja, Euskadi, Cantabria y Asturias nos han tratado muy bien, tanto a nivel climatológico como en colaboración con el proyecto. El paisaje es espectacular y las rutas son de las que a mi me gustan: rompe piernas con sube y baja constante.

Cruzar el norte de España teniendo la oportunidad de dormir en playas paradisíacas gracias a nuestra furgoneta camperizada es un lujo. Vivir lo que estoy viviendo es único, y lo agradezco a las personas que lo han hecho posible. Mención especial a mis hermanos de La Rústica Camper, las cabezas pensantes que convirtieron un sueño loco en algo posible. Seguiremos sumando kilómetros, kilos de comida y experiencias. ¡Juntos lograremos nuestro objetivo! ¡Uno más uno! «.