Las increíbles andanzas de la Kombi Cholulteca

la kombi cholulteca

Un viaje en busca de nuevos caminos para educar

El nombre de su proyecto está inspirado en una canción argentina que habla del descubrimiento y el aprendizaje. Bruno Iriarte y Annaid Rodríguez llevan más de 9.000 kilómetros recorridos en su kombi de 1995. Su viaje tiene un propósito: descubrir proyectos de educación alternativa exitosos por toda América Latina. Buscan espacios educativos donde los que integran el sistema son más felices.

En su viaje conocen sistemas educativos diferentes que se basan en la motivación de los estudiantes.

El viaje comenzó en la frontera con Estados Unidos en junio de 2016. A estas alturas ya han estado en colegios muy diferentes: “se están haciendo cosas muy distintas en educación de manera independiente”, dice Bruno. La misión de la kombi Cholulteca es documentar esas experiencias educativas.

En una kombi rescatada por caminos alternativos

El padre de Bruno le inculcó el amor por las kombis. Cuando se mudó a México para trabajar como supervisor de maestros de escuelas públicas, decidió buscar una y empezar a restaurarla y acondicionarla como casa. La kombi Cholulteca es del año 1995 y tiene un motor Audi 1800 enfriado por agua, tal como las fabricaron en México desde 1987 cuando eran usadas como microbuses urbanos.

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Mientras equipaban la furgoneta, Bruno iba sintiendo mucho desgaste con el sistema tradicional de enseñanza. Para no quedarse en la crítica, se propuso investigar otros modelos. En su viaje quieren aprender de los proyectos que visitan, de su éxito y de su felicidad. Y también conocer toda la herencia de América Latina.

«En nuestro país la familia de El vuelo de Apis y de Road4World también están desarrollando proyectos de investigación educativa. Un incipiente movimiento de viajeros rodantes en busca de respuestas que nos hace creer que otra educación es posible».

Así nos lo cuentan Bruno y Annaid:

«Creemos que muchas personas tanto en México como en Argentina (nuestros países) ignoran que pertenecen a un continente tan rico y con tanta mezcla de culturas, pero a la vez con tanta cultura originaria que muchas veces ha sido olvidada, pero que sigue presente en las costumbres, en la comida o en los festejos.

En la Kombi (o furgo como dicen allá), viajamos mi pareja y yo. Ella estudió diseño de interiores, y a mí la vida me llevó a dar clases luego de estudiar relaciones internacionales y participar de un programa dando clases en sectores pobres de Buenos Aires, en Argentina. Luego de eso, fui contratado por una fundación en México para supervisar profesores en la escuela pública. Allá fue donde me compré la Kombi, empecé a prepararla, conocí a Annaid y me cansé de la escuela como la conocemos. Emprendimos viaje en este proyecto. Hasta ahora recorrimos México (San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro, Estado de México, Ciudad de México, Puebla, Oaxaca y Chiapas), Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia, sumando 9000 kilómetros.

OTRA EDUCACIÓN ES POSIBLE

Lo más interesante que hemos encontrado en educación han sido los proyectos que ponen por encima del currículum los intereses y motivaciones de los estudiantes. Aquellos que hacen clases dinámicas y llenas de variantes. Provocando que nunca una clase sea igual a otra.

«En Guatemala aprenden matemáticas a través del arte urbano»

Siempre destaco la Escuela Libre que vimos en San Miguel de Allende, en México. Se llama “Estrellas brillantes”. Allí los chicos aprendían por instinto y no eran forzados a tener que leer, escribir, sumar o restar, sino que ellos eligen cuándo y cómo aprender, provocando un desarrollo inconsciente pero certero de sus destrezas y habilidades, y aprendiendo con la motivación que el cerebro necesita. En ningún caso se le exige al estudiante aprender algo por aprender y mediante la disciplina por la disciplina misma.

Otro caso que llamó nuestra atención fue un home schooling en la Sierra de Chiapas, México. Allí Beti y su marido Rodrigo desarrollan un sistemade aprendizaje que incluye  matemáticas, idiomas, huerta, granja… pero, sobre todo, cercanía con los padres como medio necesario entre los niños y el desarrollo pleno de sus habilidades. Además, conviven en su comunidad con vecinos y amigos, aportando la sociabilidad que muchas veces se les
critica a estas metodologías de aprendizaje.

«Buscamos escuelas que desarrollen la capacidad de innovación»

La escuela Los Patojos, de Jocotenango, Guatemala, es una comunidad de muy bajos recursos. El desafío de los profesores es lograr la motivación por el aprendizaje mediante el arte urbano, contando con la posibilidad de practicar malabares, break dance o graffiti para convertirlos en una clase o en la forma más cómoda para aprender cualquier materia.

Además, en el proyecto no existen las ataduras clásicas de las escuelas por el uniforme, la carpeta completa o los espacios de tiempo tan rígidos para cumplir con los recesos o los horarios de clase.

Así, nuestro proyecto consiste en ir buscando, ya sea mediante la investigación o el boca a boca, aquellos proyectos educativos donde se pondere la motivación por aprender de los estudiantes, y donde los maestros no se sientan atados a un contenido rígido, sino que puedan desarrollar su capacidad de innovación y su inventiva a diario.

El desafío más fuerte que enfrentamos hasta ahora fue cruzar de Panamá a Colombia, ya que no hay carreteras entre ambos países, y tuvimos que embarcar la Kombi y cruzar en avión hasta Colombia. No sólo fue un desafío para juntar el dinero que costaba todo eso (mucho para nuestros bolsillos aventureros), sino que además debimos toparnos de frente con la burocracia de los puertos y con el ineficiente servicio de las navieras que demoraron
nuestro vehículo a casa más de una semana, complicando nuestros primeros días de estadía en Cartagena, Colombia.

La financiación de nuestro proyecto parte desde la venta de fotografías, stickers, té artesanal y también abrimos una campaña de donaciones para que amigos nos ayudasen con el dinero para cruzar de Panamá a Colombia. De esa forma pensamos llegar a Argentina para concluir el viaje allá tal como lo habíamos pensado en un principio».