Panamerican Bus: Luna de miel sobre ruedas

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Panamerican Bus es la historia de un matrimonio que decide construir su primer hogar sobre ruedas  y cumplir su sueño de recorrer América en bus.

Somos Mili y Marcos, dos argentinos de 27 años viviendo una luna de miel sobre ruedas. Cuando cumplíamos 6 años de novios, estaba trabajando de maestra en Buenos Aires cuando me llegó un mensaje de Marcos: – ¿Y si nos vamos de viaje? Al día siguiente, después de una larga charla y sin pensarlo demasiado, tomamos la decisión: nos iríamos 6 meses a trabajar a Australia y a viajar por Asia. Para eso yo tuve que renunciar al jardín de infantes y Marcos a su trabajo de oficina.

Australia nos contagió de espíritu furgonetero

Ya llevábamos unos meses en Australia cuando decidimos vivir viajando. Allí tuvimos la posibilidad de conseguir trabajos que nos remuneraron muy bien y eso nos permitió vivir 8 meses en un país increíble a una cuadra de la playa . También nos dió la posibilidad de viajar 5 meses por Asia y 2 por Australia en furgoneta. Fue así que surgió nuestro amor por
los viajes sobre ruedas y el gran sueño de recorrer América en bus.

La sensación de libertad que encontramos en la carretera, el sentimiento de no saber dónde dormiríamos cada noche, donde nos levantaríamos o con que nos encontraríamos en el camino, fueron sensaciones y emociones que nos maravillaron y no queríamos dejar de experimentar.

Nuestra primera casa: un bus escolar

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De vuelta a Argentina nos casamos. Y dos días después, tomamos un avión rumbo a California para buscar la que se convertiría en nuestro primer hogar de casados. Al tercer día, encontramos el bus que nos enamoró: era un Ford E450 que los dueños habían comprado para convertirlo y venderlo, pero que no llegaron a terminar.

Para nosotros era ideal porque, al no estar terminado, nos daba la posibilidad de crear, de hacer cosas con nuestras propias manos, de poner prioridades sobre lo que queríamos tener. Queríamos construir nuestra propia ducha, pintar el interior y el exterior y decorarla como nos gusta. Así que, sin dudarlo, lo compramos.

Una conversión y grandes amigos

Terminar el vehículo nos llevó un mes aproximadamente. En ese tiempo conocimos a muchísima gente que nos dio una mano enorme y que terminaron siendo grandes amigos. Entre ellos la pareja que nos vendió el bus, que nos ayudó a poner los paneles solares, estantes, puertas y el respaldo de la cama.

Al tercer día de nuestro viaje, tuvimos un problema en la transmisión. El dueño del taller mecánico donde caímos nos dejó trabajar en el bus dentro de su taller. Nos prestó las herramientas que necesitábamos, nos armó un espacio de trabajo para pintarlo por fuera y nos alojó en su casa durante los 10 días en que el bus estuvo reparándose.

Una vez terminada la conversión, recorrimos el desierto de Estados Unidos, el Gran Cañón, Las Vegas, Sedona; y de allí nos fuimos para la Costa Pacífica donde recorrimos cada ciudad y pueblito costero que encontramos en el camino, haciendo surf, sacando fotos y filmando vídeos.

En este momento estamos en las playas de Los Ángeles próximos a bajar a San Diego para luego cruzar a México, nuestro próximo destino. La idea del viaje es ir desde California hasta Argentina por el Pacífico en busca de las mejores olas, conociendo gente, probando comidas, descubriendo culturas y viviendo la vida como más nos gusta: en patas y frente al mar.

Hasta ahora el viaje nos viene regalando muchísimos amigos y experiencias. El bus, después de los arreglos de la primera semana, no tuvo más problemas aparte de un día que se nos rompió el sensor del aceite. Un mecánico del camino muy amablemente nos lo arregló gratis porque le encantó el viaje que estamos haciendo y nos quiso ayudar.

A medida que seguimos avanzando seguimos comprobando lo que ya sabíamos: que este mundo está lleno de gente buena dispuesta a ayudarte. Descubrimos que cada palo en la rueda es una oportunidad para aprender, para ponernos creativos, para madurar y crecer, y que sobre todo siempre que necesitamos una mano va a haber alguien ahí para dárnosla. Estamos agradecidos de la decisión que tomamos y no cambiaríamos por nada esta luna de miel.

*Update: Este texto fue escrito en el verano de 2017 y publicado en el tercer número de Furgosfera. Mili y Marcos siguen viajando desde entonces. Puedes ver donde se encuentran ahora y seguir sus aventuras en @panamericanbus.