Cabo de Gata en furgoneta camper

Fotos: Carlos Muñoz

Cabo de Gata en furgoneta camper

Como bien sabéis, cualquier salida para viajar en furgoneta camper que se precie tiene su banda sonora. Esta vez la radio de la furgo nos habla de un lugar donde el tiempo va más despacio. Y donde se hace “mu” buen gazpacho. Estamos cansados de trabajar, de caminar entre el humo de los coches. Cansados del color gris y las obligaciones.

Pero la radio de nuestra furgoneta nos cuenta que existe una ruta de paredes blancas, con las calas más guapas, tapas baratas y la gente con menos ropa. Nos vamos, al menos un tiempito, “pa`l” sur. ¿Arrancamos la furgo?

Cabo de Gata nos recibe a nuestra llegada en furgoneta repleta de luz. Por algo los musulmanes, cuando llegaron a Almería, decidieron llamar a la bahía que acababan de encontrar, “El Espejo” (Al-mería), donde sus aguas cristalinas reflejaban una luz intensa. Aquí hay más 4.000 horas de sol al año, por lo que visitar esta zona es un acierto casi los 365 días. Pero estamos en veranito y en la furgo la vida se pasa, entre canciones, la risa y la guasa, hasta llegar a San José.

Mónsul y Genoveses, belleza salvaje

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Y al llegar y aparcar la furgo, nada mejor que una cañita bien “tirá” con su tapa de gratis, en la plaza del pueblo o en el paseo marítimo, lugar donde artistas, bohemios y artesanos venden sus obras. Algunos llegaron hace años y quedaron prendados de la belleza salvaje del Parque Natural.

San José ha cambiado su tradicional actividad pesquera por el turismo y hasta celebran la Fiesta del Turista en agosto pero, para los que quieran huir del bullicio, en su entorno se encuentran las playas y calas más bonitas de todo el Mediterráneo.

Playa de Mónsul

Es imposible no sentirse atraído por las formaciones de la playa de Mónsul, un litoral vírgen, de arena fina y agua cristalina. Sobre el agua, la imagen es la de grandes lenguas de lava que llegaron hasta el mar. El tiempo, el viento y la erosión hicieron el resto, dejando a la vista una maravilla natural vírgen, en la que no podemos encontrar ni un establecimiento a kilómetros a la redonda. Es sabido que el desierto de Almería ha sido escenario de cientos de westerns americanos. En esta playa fue Spielberg el que rodó varias escenas de “Indiana Jones y la última cruzada”. En el entorno están también la Cala de la Media Luna, que recibe el nombre por su forma redondeada y la Cala Carbón, que se puede alcanzar por un camino bastante difícil para la furgoneta.

Playa de Genoveses

A la playa de Mónsul se llega por una pista forestal de cuatro kilómetros que también lleva a Genoveses, otra espectacular playa natural donde se practica nudismo. Recibe su nombre por 200 naves genovesas que atacaron el litoral en 1147 y que acamparon aquí durante dos meses. Como en toda la zona, en verano se multiplica la presencia de visitantes, así que quizá quieras visitar lugares más aislados como Cala Grande, que no es tan grande, ya que solo tiene 100 metros, Cala Príncipe, donde puedes quitarte el bañador sin problemas y Cala Chica, que tiene hermosas dunas con vegetación. A todas estas calas se accede escalando un poco en algunos tramos, así que no son recomendables para los que sufren vértigo.

En verano se limita el número de vehículos que acceden a las playas de Mónsul y Genoveses y además hay que pagar cuatro euros por dejar la furgo en el concurrido aparcamiento, que está a 200 metros de la playa. Desde 2011 el parking está cerrado desde las nueve de la noche y puedes ser multado si las patrullas ven tu furgoneta aparcada fuera de horario, algo que ha creado bastante polémica entre los habituales de este lugar y los propios vecinos de San José. El panorama fuera de los meses de verano es muy distinto y se puede disfrutar del entorno sin tantas restricciones.

Llega con tu furgo hasta el Arrecife de las Sirenas

Cabo de Gata en furgoneta camper

Desde aquí conducimos hasta la punta más oriental del sur para encontrar el Arrecife de las Sirenas, un lugar desde el que apreciar todas las tonalidades de azul que se pueden imaginar, junto a los arrecifes, formados por chimeneas volcánicas.

La mitología de los pescadores dio nombre a este lugar, ya que los hombres de mar confundían a la comunidad de focas monje que aquí vivía, con embaucadoras sirenas. Al atardecer, este mirador ofrece una vista multicolor, de destellos cambiantes y quizá, uno de los más fotografiados. Al lado está el faro de Cabo de Gata, que avisaba a los navegantes de la presencia de la costa durante siglos. El Arrecife de las Sirenas es uno de los lugares preferidos para los buceadores, ya que el agua cristalina deja apreciar la gran diversidad marina de la zona.

Los Escullos: Desierto, rock y libertad

Una vez explorado este finisterre oriental, ponemos rumbo hacia Los Escullos. Esta es una tranquila aldea donde no hay censadas más de 62 personas, en casitas desperdigadas por la zona, pero que multiplica su población en verano.

Cabo de Gata en furgoneta camper

Una haima, situada junto a la duna fosilizada más grande de todo el Parque Natural, es el lugar perfecto para descansar cuando el sol se esconde en el horizonte. Este fósil de arena se formó debajo del agua, cuando todo Cabo de Gata se encontraba cubierto por el mar. Después, durante más de 100.000 años, el viento ha ido esculpiendo estas figuras, creando el escenario que tenemos frente a los ojos. Como os decíamos, el paraíso desierto deja de ser solitario durante el verano pero hace años, quien alcanzaba este lugar, se encontraba con un paraje privilegiado por descubrir.

El bar de Jo en Los Escullos

Jo es un francés enamorado de las Harleys que fijó su residencia entre tres palmeras de Los Escullos hace ahora 20 años. Allí nació el bar de Jo, un establecimiento ya referencia para moteros y amantes del rock, pero que sigue manteniendo su esencia de barecillo escondido entre naturaleza. No es fácil llegar hasta allí pero, con los años, se ha convertido en uno de los lugares con más magnetismo de la zona para aquellos que buscan algo diferente. Aquí los desconocidos comparten mesas, camas o palets que hacen las veces de barras, mesas o asientos. Hay incluso una bañera para acomodarse. Uno se siente como en casa y lo único obligado es llevar buen rollo al local y probar el “Tóxico”, el chupito estrella del bar.

Los Escullos también cuenta con una fortaleza defensiva, el Castillo de San Felipe, desde donde es posible admirar una de las mejores vistas de la costa. Conduciendo junto al mar se entiende por qué este lugar también ha sido conocido como la Costa de los Piratas a lo largo de su historia. En el recorrido se pueden ver continuas torres de vigilancia y castillos que las tranquilas aldeas construían para repeler las incursiones de los bereberes, en busca de agua dulce.

Balcones del Mediterráneo desde tu furgo

Cabo de Gata en furgoneta camper

En nuestra siguiente parada, La Isleta del Moro, se siguen recreando cada año las ocupaciones de los berberiscos en “El desembarco pirata” y es posible degustar los mejores pescados frescos de la zona.

Llegando por la carretera, pueden verse dos grandes peñones que bautizaron a este pueblo pescador de casitas blancas como “la Isleta”. Para un bañito a mano, encontramos la Playa del Peñón Blanco nada más entrar a la localidad, pero los que buscan calas más apartadas pueden seguir la carretera AL 4.200 hacia Rodalquilar para ir a la Cala del Toro, a la que hay que llegar andando, tras aparcar la furgo en una explanada.

En ese mismo camino hacia Rodalquilar nos encontramos con el Mirador de la Amatista, un antiguo puesto de vigilancia de la Guardia Civil convertido en un balcón al Mediterráneo. Aquí el azul del mar y el del cielo se funden en una vista espectacular de todo el litoral y se puede también admirar, a vista de pájaro, el Pico de los Frailes, la montaña más alta del Parque.

Más adelante, siguiendo hacia las Negras, un desvío nos indica el camino de tierra por el que llegar a El Playazo, una de las playas más bellas y grandes del parque con 400 metros de arena fina y dorada, algo masificada en verano. La Torre de las Alumbres y el Castillo de San Ramón, construído sobre una roca de arena fósil que se adentra en el mar, son algunas de las visitas obligadas para quien prefiera dejar el bañador en la furgo. También es posible seguir el sendero costero de La Molata a pie de mar y admirar la riqueza geológica y natural del parque.

La bohemia de Las Negras en furgoneta

Cabo de Gata en furgoneta camper

Cuando la carretera que bordea la costa deja atrás Rodalquilar, se estrecha cada vez más hasta llegar a Las Negras, una aldea popular donde los hippies se mezclan con los silenciosos pescadores que aún salen a faenar a las aguas del Cabo.

El Cerro Negro, situado junto al pueblo, desprende un material de color oscuro que da nombre a esta localidad de no más de 300 habitantes, en su mayoría alemanes. Aquí se encuentra uno de los últimos reductos hippies que quedan, la cala de San Pedro, donde muchos acampan sin fecha de regreso. Un lugar que emana libertad y donde refugiarse, por un tiempo indeterminado, del ruido y el ajetreo turístico. A esta playa de aguas cristalinas se puede llegar por un camino rocoso, pasando por cuevas naturales y también en taxi-bote.

En Las Negras hay muchos lugares con encanto, como la cueva la Bodeguiya, en plena cala de cantos rodados, donde sentarse una noche cualquiera. Las conversaciones en todos los idiomas, tranquilas, transcurren con la música de fondo. Este es un lugar de momentos, de sentarse cara al mar, con el color naranja de la luna perdiéndose en el horizonte, la brisa y una cervecita refrescando la noche. Entonces, puedes sentir que el tiempo se detiene.

Y así, con una bocanada de aire fresco, termina el viaje. Nuestra banda sonora nos canta al oído una canción que, aunque no es de amor, nos suena bonita. Vamos, mirando por la ventanilla, sin brújula ni prisa. Paz en el camino. Ya no hay luz en el horizonte, brillan las estrellas, y apetece cantar con ellas. Volvemos a casa tan felices en nuestra furgoneta camper