De Alaska a la Patagonia en furgo, un sueño hecho realidad

de Alaska a la Patagonia en furgo

*Fe de erratas: En Furgosfera 12 publicamos este road trip de Alaska a la Patagonia (pág. 76) y por error incluimos un párrafo que no correspondía a ese viaje. Se trata del texto situado bajo el epígrafe de Tongariro (pág. 79), nombre de un Parque Nacional (y de un volcán) que se encuentra en Nueva Zelanda, y que corresponde en realidad a otro road trip. Éste es el artículo correcto.

Llega un momento en la vida que tienes que hacer realidad tus sueños.

Marc y Serena, funcionario municipal y técnica de soporte a la investigación en la universidad, junto a sus hijas Xènia y Jordina, de 8 y 10 años, deciden, después de haber ahorrado durante mucho tiempo, emprender una travesía de Alaska a la Patagonia en su Barretina, Mercedes Sprinter 319 CDI 4×4, camperizada por URO-CAMPER en Sevilla.

Ésta es su historia.

De Alaska a la Patagonia en furgo

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De Alaska a la Patagonia en furgoneta camper

De Bélgica a Norteamérica

Mandar la Barretina en barco de Amberes (Bélgica) a Halifax (Canadá) es una tarea relativamente fácil. La recogemos el 28 de junio de 2018 y empezamos allí nuestro viaje. Cruzar Canadá de este a oeste nos lleva un par de semanas, ya que vamos visitando algunos parques nacionales y disfrutando del país. 

Cuando entramos en los Territorios del Noroeste, Yukón y British Columbia la velocidad de viaje se ralentiza, coincidiendo con los espectaculares paisajes. Llegamos hasta el Océano Polar Ártico, en Tuktoyaktuk, por una pista recién abierta el pasado invierno. Desde allí cruzamos hacia Alaska, donde estamos durante 3 semanas aprovechando el buen tiempo de verano.

Volvemos a entrar en Canadá para recorrer los grandes parques nacionales de este país y los de la costa oeste de Estados Unidos.

PERNOCTA 1: En los parques nacionales es difícil poder dormir en verano, ya que las reservas se hacen con meses de antelación. Hay zona libres y gratuitas en el límite de los parques. Son las llamadas BML, donde pasamos muchas noches.

América en furgo de norte a sur

México y Centroamérica

Al entrar en México tenemos la sensación de cambiar de viaje: la cultura, la lengua, sus gentes, los mercados… todo nos resulta sorprendentemente cautivador. 

Baja California nos enamora, pero también las ruinas aztecas o los cenotes del Yucatán.

Entramos en Guatemala desde Belize. Vemos ruinas mayas en medio de la selva y volcanes sacando lava a pocos centenares de metros de nosotros, antiguas ciudades coloniales muy bien conservadas y pozas de agua donde bañarse por todas partes.

Cruzamos El Salvador, Honduras, Nicaragua y entramos en Costa Rica; país lindo, con preciosos rincones, pero demasiado turístico para nosotros. De aquí cruzamos a Panamá donde encontramos un gran contraste entre la city y el resto. Pasamos algo más de tiempo del programado pues estamos pendientes de tomar un barco hacia Ecuador.

PERNOCTA 2: No nos gusta dormir en las plazas de los pueblos ni en las gasolineras, así que en este tramo de viaje y por temas de seguridad dormíamos muchas noches en casa de gente que acoge a viajeros a cambio de un pequeño cobro o a cambio de que consumas algo en su puesto o tienda. Quedamos satisfechos porque en cada una de las casas dejamos una historia personal y en muchos casos ayudamos económicamente a una gente que muchas veces lo necesita. Con la entrada de los Parques Nacionales también va incluida, normalmente, la pernocta en su interior.

Llegamos a América del Sur

Entramos a Sudamérica entre comunidades amazónicas, grandes volcanes con nieves perpétuas y cruzando la línea imaginaria más famosa del mundo. País pequeño y acogedor con grandes cambios climáticos y altitudinales de la costa al interior.

Entramos a Perú por una pista de alta montaña y enseguida nos damos cuenta de las grandes distancias del país, pasamos de los desiertos de arena a nivel del mar hasta lagunas turquesas y glaciares cerca de las altas cumbres. No dejamos de visitar Machu Picchu, aunque por una ruta no muy habitual. 

El Salar de Uyuni y la ruta de las Lagunas en Bolivia nos dejan un gran sabor de boca antes de entrar a Chile por el desierto de Atacama.

PERNOCTA 3: Cuando visitamos parques nacionales grandes intentamos hacer alguna ruta de un par de días y dormimos en la tienda de campaña que llevamos. Seguimos durmiendo en casas particulares y parques nacionales.

Chile, Argentina y el fin del viaje

Volvemos a tener ahora la sensación de cambio de viaje. Chile es otro mundo, ni mejor ni peor, diferente.

El desierto de Atacama nos cautiva pero tenemos ganas de sur, de Patagonia, de frío. Así que, después de dejar la Barretina 4 días aparcada para visitar la mágica Isla de Pascua, nos vamos directos hacia la entrada de la Patagonia a Puerto Montt. Recorremos durante 15 días la Carretera Austral, al final de la cual tomamos un ferry para navegar dos días por los fiordos patagónicos, cerca de los campos de hielo sur. 

Entre un parque nacional y otro llegamos a la Tierra del Fuego chilena, donde pasamos largos días de otoño recorriendo sus poco transitadas pistas, creemos haber encontrado aquí la esencia de nuestro viaje. Una vez pasamos a la parte argentina parece que volvemos a la realidad. Un paisaje de ensueño, pero más gente con quien compartirlo. Después de casi diez meses, llegamos a Ushuaia el 15 de abril de 2019.

PERNOCTA 4: Dormimos habitualmente en parques nacionales y áreas protegidas o bien en estacionamientos para campers, los cuales sí se encuentran en estos países y acostumbran a estar correctos aunque sin demasiados servicios. Pasamos noches en pleno campo o desiertos sin más luz que las estrellas o la luna.

En furgo en Ushuaia