Viajar en minicamper de España a Indonesia

viajar en minicamper por Japón

Cuando nos preguntan cómo se nos ocurrió la idea de viajar en minicamper, contamos que hace unos años hicimos otro viaje de mochileras, también por Asia, durante diez meses. En aquel viaje, utilizamos trenes, buses, motos y aviones. Y aquí viene el problema: María odia volar. Así que dijo: «¡No vuelvo a coger un avión! ¡La próxima vez venimos todo el camino por tierra!».

Y lo que empezó como un comentario se convirtió en una realidad…

¿Por qué decidimos viajar en minicamper?

No teníamos furgoneta antes de partir. Era una decisión importante. ¿Qué vehículo elegir para hacer un viaje así? 

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Nuestras dudas principales a la hora de elegir fueron: ¿Furgo grande o pequeña? ¿Necesitamos 4×4? ¿Qué marca nos irá mejor?

El tema del espacio es importante, no lo vamos a negar, y una furgo más grande te hará la vida más fácil en muchos puntos. Esta era nuestra principal duda. Pero empezamos a ver  camperizaciones de minicampers y veíamos que sí, que no íbamos a poder estar dentro de la furgo de pie o no íbamos a poder cocinar dentro, pero, en realidad, el espacio estaba muy optimizado y lo único que pasaba es que teníamos que hacer más vida en “la terraza”.

Otros puntos a favor de la minicamper que vimos en aquel momento fue que la conducción por carreteras más estrechas nos traería menos problemas y que, a la hora de parar en ciudades o pueblos, la minicamper pasaría más desapercibida.

El factor económico era importante también. Íbamos a comprar la furgo e íbamos a hacer un viaje muy largo, en el que haríamos muchos kilómetros. Un coche más pequeño consumiría menos, siendo un ahorro importante durante el viaje. También sabíamos que íbamos hacia el este y que los gastos de meter el coche en barcos entre islas serían menores. 

Elegimos una VW Caddy porque vimos que, pese a ser un vehículo extranjero y no tan común en Asia, sí había concesionarios en las grandes ciudades, con lo que si algo pasaba podríamos encontrar piezas. También porque el chico que nos hizo el mueble nos dijo que el espacio que quedaba dentro de las Caddy era muy bueno ¡y no se equivocaba! Tenemos espacio de sobra para estar las dos tumbadas o sentadas dentro. Es verdad que, para personas más grandes, el tema del espacio puede ser más limitante, pero en nuestro caso no lo ha sido. 

Respecto al tema del 4×4, era un extra que habría estado bien, pero hablando con bastantes personas nos hicieron ver, que, si no queríamos hacer off road, no era necesario. Y cierto fue. Nuestra furgo se adaptó muy bien a ciertos caminos de tierra, carreteras en no muy buen estado, etc.

Ahora que el viaje ha terminado, sabemos que, para nosotras, fue la decisión correcta, aceptando sus pros y sus contras. Además, creemos que lo importante es partir y realizar tu sueño, sea en el vehículo que sea.

La primera parte de la ruta: Europa

Teníamos claro a dónde queríamos llegar con nuestra minicamper: Indonesia. Así que nos pusimos manos a la obra y empezamos a planificar. No sabíamos si hacer ruta por India o China, así que nos saltamos esta parte y dejamos la decisión para más adelante. 

Pensamos: ¿por qué país puedes ir y llegar de Europa a Asia?

La respuesta estaba clara: ese país es Rusia. 

Nos producía mucha curiosidad conocerla y atravesar tantos kilómetros en un mismo país. Además, nos ayudó a determinar el inicio del viaje porque teníamos claro que queríamos cruzar Rusia en verano, con lo que teníamos que estar allí en Julio. 

Iniciamos el viaje desde el norte de España. Una de nuestras primeras noches fue en la frontera entre España y Francia, una noche muy especial, la noche en la que ves que todo el esfuerzo echa a rodar. ¡La idea de viajar en minicamper se había hecho realidad!

Seguimos avanzando kilómetros en nuestra minicamper, haciéndonos a la vida en ella. Francia, Suiza, Austria, República Checa, Polonia, Lituania y Letonia. Cruzamos Europa en un mes. 

La vida camper en Europa:

No tuvimos mayores problemas para encontrar sitios en plazas de pueblos, en campings, a orillas de lagos o en aparcamientos de zonas naturales. Viajar en minicamper por Europa fue muy fácil.

Rusia en minicamper

Atravesando Rusia

Una de las fronteras menos problemáticas para entrar en Rusia es la de Letonia. Aún así, estuvimos 6 horas para entrar después de rellenar el papeleo ruso. ¡Menos mal que nos ayudó un hombre a traducirlo porque sino quizá todavía estaríamos allí!

Nada más cruzar la frontera, la carretera se convierte en una recta de dos carriles. Parece que hubieran desenrollado la carretera y la hubieran extendido en línea recta desde Letonia hasta el Pacífico.

Esta línea recta es la carretera transiberiana, una de las nacionales más grandes del mundo. Recorrimos unos 10.000 kilómetros, pasando por ciudades como Moscú, Kazán, Omsk, Irkutsk, Jabárovsk o Vladivostok. La taiga te acompaña durante todo el camino, y cuanto más al este, mayor es la sensación de estar en medio de la nada. 

Disfrutamos mucho esta parte, sobre todo cuando llegamos al lago Baikal. Estar acampadas allí, rodeadas de campistas rusos, a los cuales les encanta hacer barbacoas, encender hogueras y disfrutar de su verano, era como un sueño. Amanecer viendo la reserva de agua dulce más grande del mundo, con bandadas de pájaros volando a ras de agua, sacar tu mesita y sillas y tomarte un café frente al gran lago fue una experiencia maravillosa.

El viaje por Rusia terminó en Vladivostok, estábamos frente al mar de Japón.

La vida camper en Rusia:

Durante nuestro viaje por Rusia combinamos noches en parajes naturales con noches en paradas de carretera de camioneros, parkings vigilados en ciudades y hostales.

Una cosa que nos encantaba, era sacar nuestra mesa en los largos viajes para comer, descansar y seguir ruta mientras íbamos aprendiendo el alfabeto cirílico y escuchando podcast de la cultura rusa.

Recorrer Japón en minicamper fue una maravilla

Corea y Japón en minicamper

Desde Vladivostok cruzamos a Corea del sur, un país que nos sorprendió muy gratamente, mezcla de modernidad y tradición. Disfrutamos un mes de sus ciudades, pueblos y parques nacionales. También visitamos la zona desmilitarizada entre Corea del norte y del sur que, aunque tenga ese nombre, es la zona más militarizada del mundo.

Desde allí, cruzamos en un ferry a Japón, el país del sol naciente. 

¡Qué sensación, en Japón en nuestra minicamper!

Fuimos desde la isla sur, Kyushu, hasta Tokio por la parte sur. 

Las carreteras son estrechas y la naturaleza que las acompaña maravillosa: mar, volcanes, bosques. Encima, entrábamos en el otoño, un puro espectáculo el poder ver los colores del otoño japones. 

Disfrutamos mucho los dos meses que pasamos allí, porque nuestra minicamper se adaptaba muy bien a las estrechas carreteras. Es muy fácil encontrar lugares para dormir y es muy seguro. Además, el mayor problema que podemos tener en la minicamper, sobre todo en invierno, que es el baño y las duchas, en Japón desaparece, puesto que los baños públicos son una maravilla y bañarse en sus onsens (baños públicos japoneses) es un placer.

La vida camper en Corea y Japón:

Como mencionamos, en ambos países encontramos baños y duchas públicas muy bien cuidadas. Quizá haya más en Japón. Pero ambos son países ideales para viajar en minicamper. No tuvimos ningún problema para encontrar sitios para dormir y acampar cerca de sitios naturales principalemente. ¡Lo único que puede pasar es que algún policía venga a las 6 de la mañana a pedirte los papeles y comprobar que está todo en orden!

Recorriendo Borneo en minicamper

Malasia e Indonesia, la etapa final

Para llegar a Indonesia, mandamos la furgo desde Japón a la parte malaya de Borneo

En Borneo bajamos por la costa norte, cruzando Brunei, y luego cruzamos la frontera terrestre a Indonesia. Estábamos en la tercera mayor isla del mundo.

No exploramos Borneo todo lo que queríamos porque teníamos que llegar a Bali ya que nuestra familia venía a visitarnos.

No vimos los orangutanes, aunque lo intentamos, pero vimos la selva, o lo poco que queda de esta, porque por desgracia vimos como la están talando para hacer plantaciones de aceite de palma. Esto fue una de las mayores tristezas del viaje

Llegamos a Bali, donde pasamos un mes. Un lugar muy especial, donde intentan mantener su cultura única pese a que el turismo de masas haga que pierda parte de su encanto. 

Pasamos los primeros meses del año saltando de isla en isla, en dirección al este con los frecuentes ferris que hay entre islas. Lombok, Sumbawa y Flores. En Flores mirábamos el mapa y no nos lo creíamos. Estábamos muy lejos de casa, ahí si tuvimos la sensación de estar en otro mundo. Flores nos maravilló, habíamos llegado al punto más lejano. Volcanes, bosques de bambú, pequeños islotes salidos del mar, los dragones de Komodo en las islas de Rinca y Komodo. Y, claro, la gente en Indonesia, con su infinita sonrisa y amabilidad. Un lugar maravilloso y diverso.

Vida camper en Indonesia:

Indonesia no es el mejor lugar para viajar en minicamper. En nuestro caso, fue el sitio donde nos resultó más difícil encontrar buenos lugares de pernocta libre. Encontramos alguno, en playas sobre todo, pero hacía mucho calor, con lo que las noches se hacían demasiado largas. Pero encontrar sitios baratos para dormir no es difícil y como trabajábamos online podíamos permitirnos pagarlos. 

Flores, el punto más al este de nuestro viaje.

El sueño llega a su fin…

Algo que no podíamos imaginar pasó. Cuando estábamos en Flores, la COVID llegaba a Europa, las fronteras empezaban a cerrarse y todo se volvió incierto. Nos quedaba la mitad del viaje, pero no pudo ser.

Volvimos a Bali, puesto que era donde nos podíamos renovar la visa. Encontramos un sitio maravilloso al lado del mar, donde pasamos casi 5 meses. Sin quererlo, nos quedamos atrapadas en el paraíso antes de regresar a casa. 

María tiene 44 años, nacida en Alicante. Estudió empresas y en la actualidad, tras nuestro viaje, lleva unos años estudiando para ser profe de español y ejerce como tal. Es la parte tranquila y reflexiva cuando todo se lía, siempre encuentra la pausa para pensar y seguir. Y la que conduce, porque, aunque no sea una gran pasión, no tiene problemas para hacer grandes rutas, conducir por la izquierda, por la derecha, por autovías o caminos de cabras. Laura tiene 38 años, y es asturiana, ovetense. Es enfermera y también, junto a María, se formó como profe de español para poder trabajar online durante el viaje. Pero no quiere dejar su vida en el hospital que tanto le gusta, con lo que allí volverá, pero seguirá formándose como profe pues queda mucho mundo por recorrer. Laura es más inquieta, con mil planes en mente, la que busca la ruta, donde ir y donde parar. Tener un mapa en sus manos o frente a sus ojos es una de las cosas que más feliz la hacen.