10 consejos para dejarlo (casi) todo a los (casi) 40 para viajar en furgoneta

Dejarlo todo a los 40 para viajar en furgo

“No digas que tengo cuarenta, porque no es verdad”. He tenido que cambiarle el título a este artículo porque, a estas alturas de la vida, los años se empiezan a mirar con lupa. Nosotros somos bastante menos jóvenes de lo que parecemos (o, al menos, eso creemos), y aunque todavía no hemos llegado, la sombra (alargada) de la cuarentena se cierne sobre nosotros. 

Este es un momento de la vida bastante complicado como para anunciar que lo dejas todo para darte a la vida de hippie, persiguiendo el sueño de vivir en verano y acumular experiencias en tu camioneta del 79. Tus amigos están teniendo hijos, afianzándose en su trabajo o montándose un jardín zen y tú, mientras tanto, has decidido hacerte un “furgoneta y manta”.

Pero las cosas nunca salen como las planeas, así que queremos aprovechar para contaros todo lo que hicimos mal nosotros cuando decidimos dejarlo (casi) todo a los (casi) 40 para viajar en furgoneta, para que no cometáis los mismos errores. O para que, si los cometéis, podamos deciros esa frase que tanto le gusta a mi madre : “Te lo advertí”.

10 consejos para dejarlo todo a los (casi) 40 para viajar en furgoneta

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dejarlo todo a los 40 para viajar en la Cobra

  1. Aclara tus razones para hacerte un “furgoneta y manta”.

‘¿Por qué te vas?’ decía la canción de Jeanette allá por los ’70 y esta misma pregunta te la hacemos a ti ahora. Piensa en las razones que te están llevando a hacer este viaje. Evita las huidas hacia adelante, porque normalmente no salen bien. La moraleja es que si te vas a viajar porque no te gusta tu trabajo o porque tu crush no te hace caso, quizás otras estrategias más tradicionales (tipo Linked-In o Tinder) te vayan mejor. Si tienes claro que lo que quieres es romper con todo, pues entonces, prepara tu maleta y sigue leyendo. 

  1. Valora si te adaptarás a la vida nómada

La vida nómada es bastante diversa. Hay gente que viaja en maxicaravanas completamente equipada y gente que viajamos en furgonetas del ’79 sin baño. La premisa general es que en cualquiera de los dos casos, aunque en grados distintos, te tienes que olvidar de las comodidades. El romanticismo de la vida nómada choca con el realismo del día a día: buscarte la vida para ir al baño y/o ducharte, soñar con un lugar en el que lavar tu ropa y echarle mucho (MUCHO) morro a todo, en general. En esta nueva vida que tienes frente a ti, la incertidumbre es tu nueva guía.

No te engañes. Crees que los viajeros hablamos de los lugares preciosos, y es verdad. Pero, lo primero que comentamos cuando nos encontramos en los parkings son las estaciones de servicio que tienen ducha y wifi. Te contamos un ejemplo. En Tierra de Fuego, en la parte chilena al sur del continente, hay un lugar que se llama ‘Cerro Sombrero’. Es un sitio que no tiene nada de particular (quizá algunos edificios interesantes desde el punto de vista arquitectónico) pero que todos los viajeros conocemos. ¿Quieres saber porqué? Pues porque tiene habilitado un baño público en el que te puedes duchar GRATIS y un pequeño parking con wifi. De este sitio nos hablan TODOS los viajeros que han pasado por esta zona, porque TODOS hemos hecho noche allí. 

  1. Elije bien el momento

Evita, en la medida de lo posible, las pandemias mundiales. No, en serio, es difícil decidir el cuándo, porque no vas a encontrar el momento ideal para viajar. Y muchas veces, el momento es simplemente AHORA. Carlos y yo nos arrepentimos (un poco) de no haberlo hecho diez años antes, cuando “nos habría tocado”. Pero, o nos íbamos ahora, o no nos íbamos nunca, así que la decisión está bien tomada. No hay buen momento. Entre todas las cosas que pensamos que podrían suceder nunca estuvo la de tener que parar el viaje por un virus. Y así fue. ¿Era este el mejor momento? Probablemente no, pero ya estamos aquí, así que vamos a intentar aprovecharlo todo lo posible.  

consejos para dejarlo todo de Cinema Panaventura

  1. Decide a quién contárselo antes y a quién, después (cuando ya estés en tu destino). 

Cuando por fin tomas la decisión de marcharte, te pasas un mes contándoselo a unos amigos y otro mes ocultándoselo a otros amigos y (probablemente) a tu familia. Pero, te guste o no, te va a tocar contárselo, así que agarra bien el toro por los cuernos. En nuestro caso, Carlos lo tenía bastante claro y muy mascado: llevaba tanto tiempo diciendo que se iba a ir, que sus amigos pensaban que ya nunca se iría. En el caso de Débora, fue un poco de la noche a la mañana, para conmoción de su público. 

Nuestra conclusión es que los amigos se dividen en dos bandos:

Bando A: “Tí@, soy tu fan”. Estos son los amigos que te aman y te admiran a partes iguales. Si no quisieran tanto a su familia y a sus hijos, les dejarían para irse contigo. De hecho, cuando los niños lloran en mitad de las vacaciones se plantean mentalmente, por cinco minutos, abandonarles y marcharse con vosotros. Son el tipo de amigos que cuando se lo cuentas te dicen:

“Lánzate, sólo hay una vida y de esto, aunque salga mal, no te vas a arrepentir, porque va a ser una súper experiencia”.

Bando B: “Vas a morir, te van a robar, el mal reinará en tu viaje y luego podré decirte ‘Te lo advertí’ y regodearme en tu dolor”. Estos también son los amigos que te aman y te admiran a partes iguales. Pero tienen miedo. ¿Por qué te empeñas en no querer tener una vida asentada? ¿por qué no sabes lo que quieres? ¿Es, acaso, tan difícil? ¿No podías ser una persona normal, de viaje internacional al año Y PUNTO? Ellos no es que no te apoyen (que, efectivamente, no lo hacen), es que tienen miedo de lo que te pueda pasar. Y, quizás, un poco de envidia ante tu arrojo e inconsciencia adolescente.

Escúchalos a todos, porque cada uno de ellos tiene razón a su manera y porque son tus amigos.

  1. Piensa en cómo vas a mantener tu viaje. 

Nuestro consejo es claro: ahorra (un poco) antes de marcharte. Aunque vayas a llevar una vida muy hippie es importante tener un poco de pasta por si necesitas algo. Por ejemplo, nosotros no habríamos imaginado pasar el invierno en Punta Arenas, en Chile, ni tener que alquilar una habitación para pasar estos meses porque hacía demasiado frío para dormir en La Cobra. Los de cuarenta años ya lidiamos regular con eso de dejarlo todo al azar, así que sé previsor, no pasa nada. 

Y piensa en cómo mantener este viaje durante el tiempo que tengas planeado. Puedes tirar de ahorros, teletrabajar, vender artesanía en la calle, cantar, o llevar un proyecto que, además, te dé una bonita excusa para viajar. En nuestro caso, todas las respuestas son correctas. A los 20 puede que tu propósito fuera sólo viajar, pero a nuestros casi 40 queríamos hacer algo que quedara en los lugares que fuéramos visitando. Por eso, viajamos conCinema Panaventura’ nuestro cine itinerante con el que visitamos escuelitas rurales y llevamos cine de fundaciones y festivales. Nuestro proyecto de momento es autofinanciado, pero siempre estamos buscando alternativas (y ojalá que patrocinadores) para poder mantenerlo a lo largo del tiempo.

traviajar a las 40

  1. Mantén la mente abierta

Dice el dicho que “Donde fueres, haz lo que vieres”. Pues, ya sabes, es lo que tienes que hacer. No te mantengas al margen. Carlos siempre dice “Aquí hemos venido a jugar, Bertín”, y entonces ya sé que está a punto de arrastrarme a algún jardín, en el que toca hacer algo muy loco. Nuestra premisa siempre es: “Sí a todo” así que nunca decimos no a una invitación y así hemos hecho grandes amigos.

Además, ya te hemos contado que el viaje nunca es como lo planeas, y con una mente abierta vas a lidiar mucho mejor con los imprevistos y la frustración. 

  1. No quemes tu pasado: vas a tener que volver a él.

Lo de romper con todo está bien, pero recuerda que, como decía el padre de un amigo, “hasta el jamón cansa”, y es probable que en algún momento te quieras volver a casa. Incluso puede que te toque volver a pedir trabajo a tu ex jefe/a, y devolver llamadas a esos amigos que has abandonado temporalmente. 

  1. Elige bien tu furgoneta

Este es un punto muy importante, porque nosotros no lo pensamos mucho, y nos lanzamos a por una furgo que tiene 40 años y achaques propios de su edad. Y tiene un motor gigante y una sed de gasolina acorde… Así que si no sabes, pregúntale a la gente de tu alrededor y encuentra ese/a friki de los coches que todos tenemos cerca, para que te pueda dar alguna pista. Y, por supuesto, invierte algo de tiempo en ponerla a tu gusto. Acomoda la furgoneta a ti y no a la inversa. Carlos y yo no lo hicimos al principio, y, de hecho, estamos pensando en hacerlo ahora porque todavía nos queda mucho viaje por delante.

  1. A estas alturas, haz lo que te dé la gana.

Dice mi amigo Miguel Plasencia que a estas alturas de la vida cada uno que haga lo que le dé la gana. Pues eso, ponte el mundo por montera y haz el viaje que siempre has querido hacer. Que como dicen las Azúcar Moreno, ‘Solo se vive una vez’.

PD: Gracias, Bruno (@lakombicholulteca), por las fantásticas fotos 😉