El coronavirus y la industria cámper

¿CÓMO AFECTARÁ LA PANDEMIA A UNA INDUSTRIA QUE ESTABA EN SUS MEJORES MOMENTOS?

Las consecuencias del nuevo coronavirus van mucho más allá de los efectos que pueda tener sobre la salud. El cierre de fronteras y las cuarentenas forzosas de ciudades y países enteros, el cierre de fábricas e instituciones, la pérdida de miles de puestos de trabajo… nos están dejando sumidos en una crisis que más que de salud pública es económica y social.

A nivel económico, los sectores relacionados con el turismo (con las aerolíneas y los cruceros a la cabeza) y aquellos más dependiente de proveedores internacionales serán los más afectados. Dentro de estos últimos se engloban la industria textil, del calzado y, por supuesto, de la automoción. La industria cámper, entre la automoción y el turismo, no parece, por tanto, que vaya a salir muy bien parada.

Solo en España, el 9% de las importaciones provienen del gigante asiático y el sector de los componentes de automoción cuenta con más de 50 plantas de producción y centros de I+D+i de empresas españolas afincadas en el país.

Por un lado, China está ahora comenzando a salir de la cuarentena más larga de su historia, que comenzó en Wuhan el 22 de Enero. Los contagios han caído en picado y buena parte de los infectados han sido ya dados de alta. Pero la actividad de sus fábricas, que van abriendo paulatinamente estos días, tardará en normalizarse al menos hasta fin de mes. Por ahora, a muchas de las que han podido abrir les faltan trabajadores y suministros.

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E, incluso una vez se haya reinstaurado la normal actividad en todo el país, la mayoría de fábricas tardarán otro par de semanas en tener listos los primeros lotes de mercancía para ser exportada. Y, tras eso, tendrán que esperar a tener barcos o aviones disponibles para poder enviarla a su destino.

Por supuesto, la mayoría de las empresas trabajan con stocks acumulados y suelen tener previsión al menos a un mes vista, que es lo que pueden tardar en llegar las mercancías de Asia. Es por ello que durante Febrero siguieron llegando provisiones de China aunque esta ya estaba paralizada. Pero tras eso, la falta de suministros ha empezado a ser un problema real.

Por otro lado, mientras China comienza a levantar cabeza tras la crisis del COVID-19, en otros países apenas está comenzando. Mientras China levanta la cuarentena y abre fronteras, en el resto del mundo las están cerrando. Así que es probable que para cuando comiencen a salir esos barcos/aviones cargados de mercancía de los (aero)puertos asiáticos, nos encontremos con que el problema es que no pueden atracar/aterrizar en los europeos o en los americanos y que las fábricas que estaban paralizadas por falta de suministro ahora lo estén por la cuarentena.

Aunque cada país está optando por diferentes estrategias para aplanar la ola de contagios del SARS-Cov-2 (y algunos optan por no tomar ninguna), la tendencia general está siendo restringir el contacto entre la población al mínimo imprescindible, con el consecuente cierre de comercios, fábricas e instituciones que no respondan a necesidades básicas.

Por ahora, en España estamos en estado de alarma, recluidos en nuestras casas, con o sin ruedas, llenos de incertidumbre y con medio país parado. Solo en el sector del automóvil, las 17 factorías del país han cerrado aplicando un ERTE a casi la totalidad de sus trabajadores. Y los aproximadamente mil fabricantes de equipos, componentes y recambios que trabajan para dichas plantas están en la misma situación.

En cuanto a los camperizadores, algunos optan por seguir trabajando a puerta cerrada con los pedidos que ya tenían, pero cuando acaben con estos ¿quién va hacer nuevos pedidos? Y de las empresas de alquiler de furgonetas y autocaravanas, mejor ni hablamos, ¿no?

Se trata además de un sector dominado pequeñas y medianas empresas, (de las más de 130 empresas que componen ASEICAR, un 40% son pequeñas y un 50% medianas, frente a solo un 10% de grandes compañías) a las que un par de meses de parón puede llevar a la quiebra.

Así que, ¿cómo va a afectar esta crisis al mundo furgonetero? Es muy pronto para calcular el impacto económico que tendrá en el sector, aunque las primeras estimaciones apuntan a un 90% menos de ingresos. No podemos estar seguros de hasta cuándo va a durar esto y hasta dónde puede llegar el impacto del coronavirus. Pero lo que está claro es que ni la industria ni los consumidores estarán en su mejor momento cuando esto acabe.

Aunque, por otro lado, también tendremos más ganas de viajar que nunca antes.

¡Ay, cuando oigamos por fin de nuevo ese rugidito del motor de nuestra furgo… vamos a llorar de emoción!