Pan a la sartén y recetas del mundo con la Cocinera Viajera

cocinera viajera

Soy Eva, la cocinera viajera y hoy te voy a enseñar a preparar pan a la sartén.

Hace dos años mi familia y yo cambiamos nuestra vida sedentaria por una vida nómada a bordo de nuestra caravana. Nuestro sueño, recorrer América para conocer sus diferentes culturas, historias, tradiciones …y vivir viajando.

Nuestro viaje empezó en enero del 2018 en Estados Unidos. Visitamos todos los estados,  desde Florida hasta California, en tres meses que es el permiso que nos da la ESTA como europeos.

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La vida nómada nos ha aportado muchas experiencias enriquecedoras y ha traído varios cambios a nuestra vida. Disponer de más tiempo nos abrió la posibilidad de llevar a cabo proyectos familiares y personales que teníamos en el tintero.

A Juanete le gustan mucho la fotografía y la escritura, así que empezó a documentar nuestro viaje en redes sociales como @arreveure.

Yo siempre he sido una apasionada de la cocina y la gastronomía. El viaje me brinda la oportunidad de disponer de más tiempo para cocinar, descubrir nuevos ingredientes y técnicas de cocina, conocer la historia de los alimentos en diferentes culturas, visitar mercados coloridos con ingredientes ancestrales, etc. Así que empecé a publicar en  @lacocineraviajera mis creaciones culinarias y todo lo relacionado con cocina y cultura que estoy descubriendo. Fruto de todas estas experiencias, hemos elaborado con mucho cariño un libro en el que recopilamos 14 recetas de cocina saludable y un puñado de experiencias que hemos vivido hasta ahora en nuestro viaje por América.

Nuestra cocina se nutre de cada país visitado

Cuando entramos en México, adoptamos las tortillas de maíz para acompañar nuestras comidas. Las tortillas son faciles de encontrar en cualquier momento del día, siempre recién hechas. También entonces descubrimos que el frijol es la base de la alimentación en toda centroamérica, que puedes encontrar muchísimas variedades y maneras de cocinarlo. Como somos vegetarianos, el frijol resulta una buena proteína vegetal para nuestra comidas.

vida nómada en familia

 

Cuando llegamos a Costa Rica, desapareció la costumbre de comer con tortillas y comenzamos a preparar nuestro propio pan a la sartén, pues el pan comercial nos resultaba dulce y blando.

«Nuestras comidas se adaptan al clima y a los ingredientes del lugar donde estamos»

Durante el año que estuvimos en México, añadimos dos placas solares al techo de la autocaravana. Ahora dispongo de una batidora para hacer leches vegetales, gazpacho, mahonesa vegana, licuados… Productos que en algunos países son difíciles de encontrar o tienen un alto coste económico por tratarse de productos de importación.

Seguimos con la alimentación sana que llevábamos en casa, incorporando los alimentos que encontramos en el mercado y evitando los alimentos precocinados y muy procesados. Nuestras comidas se adaptan al clima en el que estamos.

Cuando estamos en playas o lugares muy calurosos, cocino muy temprano para aprovechar las horas frescas de la mañana. Hemos incorporado a nuestra dieta la técnica culinaria del ceviche. Consiste en “cocinar” los alimentos con jugo de limón y preparamos muchos vegetales de esta manera: chayote, calabacín, brócoli, pipián, cebolla, etc. Las legumbres las ponemos a germinar y con todo esto hacemos una rica ensalada nutritiva o un refrescante gazpacho.

En cambio, cuando estamos en climas fríos, cocinamos muchas sopas, cremas de verduras, etc. También utilizamos el horno para cocinar y aprovechamos el calor residual para mantener una temperatura más cálida en casa.

cocina viajera en familia

Viajar, cocinar y compartir

Cuando llegamos a  un  pueblo nuevo, frecuentemente los vecinos curiosos vienen a conocernos. Es habitual que nos traigan comida y bebida y, muy a menudo, nos invitan a sus casas. En estas reuniones compartimos tradiciones del lugar, recetas de cocina, técnicas culinarias, nuevos ingredientes, etc. También han surgido lindas amistades que seguimos cultivando hasta el dia de hoy. Es la familia que se crea en el camino.

América posee una naturaleza muy abundante y es habitual encontrar árboles frutales en las carreteras, calles, fincas, selvas… Esto te da la posibilidad de salir a pasear y volver con quilos de jocotes, mangos, guanábanas, limones, marañones, cocos, granadillas, papayas, bananos y un sinfín de frutas antes desconocidas para nosotros y ahora plenamente incorporadas a nuestra dieta. Algunas de estas frutas por su textura o sabor se acostumbran a preparar en jugo o “fresco”, como se dice en algunos países. Se trituran con agua fría y se les añade algo para endulzar (azúcar o piloncillo, tapa dulce, panela, raspadura….diferentes maneras de llamar al jugo solidificado de la caña de azúcar). El fresco acompaña las comidas principales. No hay mesa disponible sin una jarra de fresco recién preparado.

Durante el viaje hemos compartido temporadas con otros viajeros, la gran mayoría argentinos, y también estas experiencias han servido para aprender costumbres de estas culturas. El mate, por su ritual y sabor, nos ha conquistado y ahora es la infusión que acompaña mis desayunos. Otra costumbre adquirida en nuestra familia es la preparación de ñoquis caseros el día 29 de cada mes. Es una tradición italiana muy extendida todavía que llegó a argentina con la inmigración de ciudadanos de este país.

Y el viaje continúa…

Pan a la sartén

Como te decía, esta receta la comenzamos a preparar en Costa Rica, pero es tan sencilla y versátil que se ha convertido en un básico en nuestra cocina. Es perfecta para introducirte en el mundo del pan casero y la puedes preparar tanto en casa como en la furgo. Además, la puedes preparar el día anterior y dejarla levar toda la noche, ¡llevará tus desayunos a otro nivel!

pan a la sartén de la cocinera viajera

Ingredientes:

  • 3 tazas de harina de trigo
  • 1 taza de hojuelas de avena
  • 1 1/2 tazas de agua
  • 4 cucharadas de aceite
  • 1 cucharada de levadura fresca 
  • 1 cucharadita de sal
  • Sémola de maíz (para el amasado)

Preparación:

  1. Mezclamos el agua a temperatura ambiente, el aceite y la levadura en un bol hasta que quede bien disuelto.
  2. Añadimos la harina de trigo, la avena y la cucharadita de sal y mezclamos bien hasta que ya no puedas trabajarla más en el bol. Pasamos la masa a una superficie de trabajo enharinada y amasamos enérgicamente con las manos durante 5 minutos.
  3. Formamos una bola con toda la masa, le ponemos una fina capa de aceite, cubrimos con  film y dejamos reposar un mínimo de 2 horas.
  4. Estiramos la masa haciendo un círculo en la superficie de trabajo, que hemos espolvoreado con sémola y la cortamos en 12 porciones iguales (como si fuera una pizza).
  5. Con cada porción, hacemos bolitas, que dejamos levar por 30 minutos más. Si no dispones de ese tiempo, ya puedes cocinar los bollitos en la sartén a fuego mínimo.
  6. Echamos en la sartén sémola de maíz para que no se quemen y ponemos los panecillos. Tapamos la sartén y, tras 10 minutos giramos los panecillos y esperamos otros 5 minutos.
  7. Sacamos el pan, lo ponemos a enfriar sobre una rejilla y ¡ya están listos para comer!